domingo, 17 de abril de 2016

Loading 0% ....

Es complicado volver a sentarse a escribir después de tanto tiempo, me refiero a que me senté a leer las entradas anteriores y las siento tan lejanas, pero a la vez no siento que hayan pasado casi dos años. Me di cuenta que me fascina escribir cuando al pareecer mi cabeza está a 2 segundos de escupir palabras a diestra y siniestra o que simplemente requiero estructurar el desmadre que traigo en la cabeza y ordenarlo para que tenga una secuencia.
Ahora mis dramas no son de amor, extrañamente estoy en una estabilidad emocional que hasta a mi me saca de onda. Si me hubiera dicho alguien a principios de enero que esto sería así, no lo hubiera creído, tenía taaaaanta broncas con todo que comienzo a preguntarme como es que no me peleaba con la persona del espejo. Aunque pensándolo bien, si lo hacía y vivía mi vida en una constante y cansada batalla mental acerca de lo que sentía y lo que me sonaba lógico y lo que quería y lo que tenía; es bien fácil golpear la cabeza contra un muro y decir ¿por qué a mi? sin tener la conciencia de que yo misma hago todo tan complicado y absurdamente difícil.
Es curiosos como pude llegar a adquirir una conciencia que podía internarse en las profundidades de mi inconsciencia y sacar tantos porqués que me tenían atoradísima en el mismo sitio dando vueltas. Afortunadamente nadie lee esto y puedo confesar que estos entrenamientos vinieron a cambiar mi vida de una manera tan brutal que rompieron mi caja de creencias por completo.... Si!! La hicieron trocitos y los quemaron hasta sus más finas cenizas, nada quedó. Me quebraron y me rompieron para reconstruirme por completo, reté cada creencia, cada dogma, cada regla que ciegamente seguía; llegué a cuestionar patrones primarios de mi vida llegando a la resolución consciente de que eso me hacía sentir segura y fuera de riesgo, además de que estaba siguiendo el plan meticulosamente diseñado de mi padre y éste se suponía debía llevarme al éxito absoluto. Sin embargo, me di cuenta que eso no me estaba llevando al lugar donde quería estar, no me estaba funcionando, era hora de cambiar. Y cuando algo tan primario, tan profundo y tan íntimo cae ante el cuestionamiento, es cuestión de tiempo para que las paredes más delgadas de la caja caigan por propia gravedad.

El cambio no existe, pero puede haber una transformación y con el precedente de que ningún evento es bueno o malo sino sólo neutro, puedo decir que en el afán de vivir prácticamente este entrenamiento, voltee completamente toda mi vida hasta el ángulo que me permitiera orientarme a mis sueños... sin importar los planes que exisitieran. De ésta forma dejé un trabajo que había añorado demasiado (o según yo lo hacía, me facilitaba evadirme de mi situación), me di cuenta de que yo no quería esa vida, no quería ser esa persona. Pero... vamos!! Es imposible dejar un super trabajo por la ilusión etérea de seguir un sueño. En la vida real nadie deja su trabajo, estable, bien pagado, sólo "porque no es tu sueño"... verdad?? Ojála la vida fuera tan sencilla... En el afán de no cambiar para siempre, haré algo que me cambiará para siempre.

Era posible dejar mi trabajo sólo porque no era mi sueño... Si, lo fue... A una semana de comenzar, vi una vida que no quería tener y con un salto de fe fui por mis sueños y rechacé una oportunidad irrepetible, claro, una oportunidad que podía ser para obtener todo lo que quería o para perder la posibilidad de todo lo que requería... Y viéndolo bien, no valía la pena ese trabajo a cambio de mi vida.... Y salté.

Nunca pensé hacer algo así, salir de mi zona estable y segura... Y heme aquí, buscando algo nuevo, buscando mis sueños, pensando que tomé la mejor decisión posible, rompiendo los últimos pedacitos de todo lo que me ataba... Cargando desde el 0%

No hay comentarios:

Publicar un comentario